domingo, 18 de diciembre de 2011

Convocatoria de PLENO EXTRAORDINARIO a celebrarse el 21 de Diciembre de 2011


Como siempre,  desde este blog queremos informar a la población de Brenes de la actualidad política y social de nuestro pueblo, por ello aquí os dejamos el Orden del día de la sesión EXTRAORDINARIA DEL PLENO que se celebrará el próximo 21 de Diciembre a las 20.00 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, ubicado en la Casa de la Cultura, para que de este modo todo aquel que quiera pueda asistir y conocer de primera mano y participar de la vida política de Brenes y de las decisiones tomadas por el Pleno y que por consiguiente afectan a toda la población.

ORDEN DEL DÍA:
PUNTO 1.- APROBACIÓN DE ACTAS CORRESPONDIENTES A SESIONES ANTERIORES DE 10 Y 26 DE OCTUBRE DE 2011.
PUNTO 2.- TOMA DE POSESIÓN DE Dª. ELISA ALGABA LÓPEZ Y Dª. ADELA ALVES RAMÍREZ
PUNTO 3.- DAR CUENTA DE LAS RESOLUCIONES DICTADAS POR LA ALCALDÍA DESDE LA 1218/11 A LA 1514/11.
PUNTO 4.- SOLICITUD DE EXENCIÓN DE IBI RÚSTICA 2009/2010.
PUNTO 5.- RATIFICACIÓN RESOLUCIÓN 1460 DE 23 DE NOVIEMBRE DE 2011 POR LA QUE SE APRUEBA EL PLAN DE EMERGENCIA MUNICIPAL.
PUNTO 6.- TRANSFERENCIA A LA MANCOMUNIDAD DE SERVICIOS "LA VEGA" DEL PERSONAL MUNICIPAL DEL SERVICIO DE RECOGIDA DE RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS.
PUNTO 7.- PROPUESTA MODIFICACIÓN LEY HIPOTECARIA.

domingo, 11 de diciembre de 2011

YO NO VIVÍ POR ENCIMA DE MIS POSIBILIDADES

 
Hoy me he tropezado con este acertado e interesante artículo de Patricia Nuro que rebate la tan extendida idea de que los trabajadores merecemos lo que nos está ocurriendo “porque vivimos por encima de nuestras posibilidades”
Yo soy muy de repetir frases de moda a lo tonto y sin más; y algunas hasta me hacen gracia de simple que soy. Esto me ha pasado ya desde tiempos inmemorables. He repetido tontamente a lo largo de los años frases absurdas como "abarrotá, la plaza estaba abarrotá", el clasicazo "¿digamelón?" o el aún vigente "Yo por Fulanita MA-TO".
Pero últimamente me noto como alejada del pueblo llano, yo, que soy tan llana y tan de pueblo. Porque últimamente se está convirtiendo en coletilla y/o frase hecha el "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" y no, yo a eso si que no voy a entrar. No, no y no. Porque a fuerza de que nos lo repitan una y otra vez se está enraizando esa idea en nuestras mentes de mierda y que no, que conmigo que no cuenten para repetirla sin ton ni son porque ni es graciosa de decir ni de oír.
A mí no me pueden decir que he vivido por encima de mis posibilidades estos años de burbujas, opulencias y crecimientos que te cagas. Porque sí, yo en estos años me he comprado un coche y una casa, sí, pero no me parece que eso sea vivir por encima de las posibilidades de nadie. Bueno, de alguien de Etiopía tal vez sí pero no de alguien en la treintena y trabajando en Europa.
Sí, me compré un coche. Un coche de Km. 0 que ya tiene 7 años. Un coche normal para meter a mis hijas, no una monovolumen de lujo y confort, ni un X3 o X5, ni un todoterreno guapo-guapo para usar en la ciudad. 
Sí, me compré una casa. Una casa por la que pagué 3 veces más de lo que en realidad valía y una casa que era vieja y había que reparar y que a fecha de hoy sigue vieja y pendiente de reparar. 
Y no, nunca sufrí de esa ansiedad que tiene el mundo por viajar a Nueva York, ni de la que da por no llevar a los niños a Eurodisney o a Port Aventura así que por ahí no me pillan. En esos años de prosperidad me limité a ir al pueblo, algún fin de semana de escapadita y una cuantas casas rurales compartidas con los amigotes. 
Sí, de vez en cuando he salido a cenar y a tomar un par de copas. Sólo de vez en cuando y siempre a sitios razonablemente económicos. No he sentido que iba a morir si no me daban cita en El Bulli o si no pagaba 30€ por comer huevos con patatas en Casa Lucio. 
Y sí, no lo niego, de vez en cuando he hecho algún exceso comprándome ropita o zapatos pero en Zara, joder, en Zara. 
No he necesitado depilación láser para realizarme como mujer, ni tele de plasma, ni un bolso de Carolina Herrera, ni un Iphone, ni tratamientos desestresantes en balnearios lujosos, ni nada de lo que se suponía necesario pero que ahora resulta que era pecado. 
Porque yo, en plena orgía capitalista y cuando según algunos estaba viviendo por encima de mis posibilidades, cobraba menos de 1.000€. Aunque les doy un poco la razón a los que me acusan de hacerlo cuando me doy cuenta de que sí que he derrochado más de lo que debía en algunas cosas: en la hipoteca que me impusieron, en las constantes subidas de la luz, en llenar el depósito de gasolina, en el agua, en el IVA, en el IBI, en el seguro del coche, en el seguro de la casa, etc. 
Y ahora sigo viviendo igual que entonces pero un poco peor. Y mi coche se va a romper y mi tejado se está abombando. Y cada vez tengo más amigos en paro y salimos menos. Y mis hijas crecen y habrá que ir pensando en ahorrar un poco. Y sigo pagando todo: la luz, el agua, la hipoteca, los seguros, la gasolina y sigo cobrando lo mismo. 
Pero nunca me he quejado, sólo lo hago ahora y porque no acepto que nos culpen sin más y nosotros lo aceptemos y nos lo creamos. Y conmigo que no cuenten para que les ayude a desviar responsabilidades en esta crisis que no amaina nunca, porque yo no tengo la culpa. Aunque no tengo su desfachatez y no señalo a los culpables porque, a diferencia de ellos, no lo sé todo. Y si ellos dicen que echarle la culpa a los bancos es algo infantil, yo les digo que echarnos la culpa a nosotros es sucio, rastrero y les envilece aún más. 
Y ya sé que me pueden poner ejemplos de gente que sí que lo hizo, de gente que sí que vivió por encima de sus posibilidades (como se ha hecho siempre a lo largo de la Historia, por otra parte) pero por cada ejemplo que ellos me pongan, yo les pongo 3 de lo contrario, de gente que ha vivido muy por debajo de las posibilidades que deberían haber tenido. 
¡Coño ya!



viernes, 2 de diciembre de 2011

4 DE DICIEMBRE, EL DÍA DE UNA GRAN CONQUISTA

Para muchos andaluces y andaluzas, el 4 de diciembre es el Día de Andalucía en lugar de la fecha establecida institucionalmente del 28 de febrero. Consideramos, que si bien fue importante el 28F en el proceso autonómico, fue el día 4 de diciembre cuando Andalucía entera se lanzó a la calle a exigir que se la tratara como lo que era: una nación con derecho a decidir plenamente dónde quería estar y un marco legal que fuera capaz de darle a Andalucía la capacidad de autogobierno que, como Nacionalidad Histórica, le correspondía.

Andalucía entera fue una fiesta con cientos de miles de banderas verdes, blancas y verdes. Esta lucha tuvo un claro contenido social. La esperanza de la Autonomía era la esperanza de resolver los seculares problemas de Andalucía con reivindicaciones y exigencias concretas sobre la reforma agraria y las infraestructuras; y renegaban del paro y pedían trabajo. En contra de las evasiones del capital andaluz que se invertía en otras zonas del Estado.

Casi dos millones de andaluces que llenaron con sus gritos y consignas la calles andaluzas demostrando  que Andalucía había despertado. Hombres y mujeres del pueblo que contribuyeron a esta toma de conciencia popular en pro de una autonomía auténtica y no sólo de una descentralización administrativa.

En Málaga, las fuerzas del “orden” público disparaba por la espalda al joven de diecinueve años José Manuel García Caparrós mientras se manifestaba. Una bala atravesó su cazadora y se dice que su última palabra fue “justicia”. El lugar donde cayó muerto, en la Alameda Colón, se convirtió en un "altar" improvisado por donde pasaron miles de malagueños, y durante varios días, el pueblo se echó a la calle en protesta por la represión policial. No obstante, tras tantos años, su crimen aún permanece impune.

El año 1980 se celebró el referéndum pro-autonomía de Andalucía y ese año, el gobierno andaluz, unilateralmente, cambió la fecha del Día de Andalucía del 4 de Diciembre al 28 de Febrero, por lo que en 1980 no se celebró oficialmente ningún Día de Andalucía. Sin embargo, numerosas personas y organizaciones, siguieron y siguen celebrando el 4 de Diciembre como Día de Andalucía.


¡¡¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!!!

martes, 15 de noviembre de 2011

ELECCIONES 20 DE NOVIEMBRE DE 2011

Desde Mirando x Brenes saludamos la propuesta del PCPA y queremos hacerla pública.

Desde el Partido Comunista del Pueblo Andaluz, nos sentimos en la obligación de informar que, tanto la campaña electoral, como las elecciones del próximo día 20 de Noviembre, responden a una gran mentira. Todos son responsables de los 5 millones de parados y de la destrucción del 80% de las PYMES por haberse puesto de rodillas delante de los intereses capitalistas, monopolistas y de la Banca. No nos dejemos engañar, gane quien gane hará lo que les manden los Mercados, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y cómo no, el Bundesbank alemán. No se vota a un Gobierno, se vota a meros gestores del Sistema Financiero y Mercantilista.


PROPUESTA COMUNISTA

  • Nacionalización de la Banca
  • Nueva configuración Europea, donde los pueblos-naciones tengan autonomía y decisiones propias
  • El dinero público para el empleo y las pequeñas y medianas empresas, y no como ha sido hasta ahora, donde se ha arruinado a España para salvar a los bancos y multinacionales
  • Plan de empleo público para salvar a las familias que hoy están en las últimas
  • Reforma del Pacto de Toledo para que la jubilación sea a los 60 años y se incorporen al mundo del trabajo los jóvenes parados que hoy son el 55% en España

SON IGUALES, TÚ SABES QUÉ HACER EL 20-N
LIBERTAD PARA LOS PUEBLOS

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El tío Gilito y sus secuaces (por Arturo Pérez-Reverte)



Decía Unamuno que, cuando en España se habla de honra, un hombre honrado debe ponerse a temblar. Más de uno debió de temblar el otro día, escuchando decir a un poderoso banquero que ahora los bancos serán más compasivos con sus clientes. Es hecho probado que a ningún banquero, de aquí o de afuera, le da acidez de estómago la ruina ajena. Un banquero es un depredador social con esposa en el Hola, un Danglars que traiciona a cuanto Edmundo Dantés cruza su camino, un Scrooge al que se la traen floja los espectros de las navidades pasadas, presentes y venideras, un tío Gilito que hasta con su sobrino el pato Donald -los que leíamos tebeos lo calamos desde niños-, ignora la piedad. Y ni falta que le hace. 

De economía no tengo ni idea; pero lo que no soy es completamente gilipollas. Por eso me toca la flor, corneta, que los banqueros maltraten mi sentido común a semejantes alturas de la feria, en esta España donde no hay monumento al sinvergüenza desconocido porque aquí nos conocemos todos. Un infeliz país donde la gente puede verse obligada a cerrar tienda o negocio por equivocarse en su gestión; pero donde ningún banco ni banquero, que llevan años equivocándose en la gestión irresponsable de un dinero que ni siquiera es suyo, pagan el precio de sus errores. Nunca. 

Durante mucho tiempo, al socaire ladrillero que el Pepé del amigo Aznar nos legó por sucia herencia, esa panda de golfos, que igual engorda con unos que con otros, concedió préstamos a todo cristo, sin importar la capacidad de devolución de la clientela. A mi hija, por ejemplo, cuando cumplió dieciocho años, le mandaron seductoras cartas ofreciendo créditos para coches, videoconsolas y ordenadores, los hijos de la gran puta. En vez de centrarse en su trabajo de captar dinero y prestarlo bien, los bancos inundaron España de créditos que rozaban lo fraudulento. Lo usual era hipotecar la casa, en un ambiente de euforia que llevó hasta conceder el precio total de la vivienda, tasada por encima de su valor real, a veces con una cantidad suplementaria, también a sugerencia del propio banco. Y esto fue Disneylandia. Alentada, naturalmente, por la estúpida condición humana; por nuestra criminal simpleza, capaz de tragarse que alguien vendiera duros a cuatro pesetas, y que un empleado que ganaba mil quinientos euros al mes pudiera permitirse -«yo también tengo derecho» fue la frase de moda, como si tener derecho equivaliese a tener posibilidades- hipotecarse en una casa de medio millón, coche para el niño y vacaciones en el Caribe. 

Al fin, como era de esperar -aunque nadie parecía esperarlo-, todo se fue al carajo, y los bancos quedaron saturados de garantías que no garantizaban nada. De casas que no valían lo que los tasadores de esos mismos bancos dijeron que iban a valer. El resto lo conocemos: los bancos no quisieron asumir las pérdidas. En cuanto al Gobierno, en vez de decirles oye, cabrón, te has equivocado, así que ahora paga por ello, lo que hizo fue darles dinero. Pero, en vez de destinar esa viruta a proteger a sus clientes, lo que hicieron los bancos fue trincarla para mantener su beneficio. Ni un duro menos, dijeron. Y lo que ocurrió, y ocurre, es que el Estado mira y consiente. Un Gobierno tan aficionado a gobernar por decreto como éste podría limitar las comisiones que cobran los bancos en tarjetas, transferencias, cuentas y cosas así. O los sueldos y beneficios de los banqueros. Pero eso, dicen, conculca los principios del Estado liberal. Obviando, claro, que más liberales son Gran Bretaña y Estados Unidos, donde sí han limitado los ingresos de los banqueros. Allí, cuando el Estado da dinero, vigila qué se hace con él. Por eso se ha metido en los consejos de administración de los bancos y ahora vigila desde dentro. Si piden mi apoyo, exijo. Y cuidado conmigo. 

Pero esto es España, y los políticos evitan meter mano. Lo hicieron con las cajas de ahorro cuando todo era ya tan disparatado que no quedaba más remedio. Es el lobby bancario quien decide y el Estado el que babea. Nada raro, si consideramos que los principales deudores de los bancos son los sindicatos y los partidos políticos; y que, tanto a esos dos payasos que salen en la tele con pancartas llenas de siglas como a los de corbata y coche oficial, los bancos los tienen agarrados por las pelotas, o -seamos paritarios- por el folifofó. Y mientras el tendero, el del bar, yo mismo si no vendo libros, asumimos nuestras pérdidas y nos vamos a tomar por saco, nuestro banco se las endosa a otros, sin despeinarse. Y tan amigos. Ahora, para más recochineo, están saliendo a bolsa entre sus mismos depositarios. 

A sacar más dinero de aquellos a quienes ya se lo sacaron. Haciendo la bola más grande todavía. Y lo que dure, pues oigan. Dura.